sábado, 23 de junio de 2012

¿QUE APRENDEMOS HOY?


El proceso colonial de la Banda Oriental puede dividirse en 2 períodos perfectamente definidos. El primero comprende desde el descubrimiento de estas tierras por Solís (1516) hasta la Fundación de Montevideo (1726); el segundo comprende desde la Fundación de Montevideo hasta el alzamiento de 1811.

El primer período que puede llamarse “Reducciones” se caracteriza por:

a. La lucha constante con los indígenas por la apropiación del territorio.
b. Aparición de la ganadería que transforma las condiciones económicas del territorio.
c. La introducción de los primeros elementos sociales españoles, portugueses, quichúes- guaraníes, que han de construir los caracteres de la población.

El segundo período que puede llamarse “Período de la Gobernación” se caracteriza por:

a. La organización política y civil del territorio, según las normas de la civilización hispana.
b. La formación criolla, producto de la fusión étnica y de las influencias territoriales.

Observando un óleo


    El docente presentará una imagen de Montevideo Antiguo como la que se aprecia en la parte superior. Indagará cuestiones como las siguientes:
-          ¿Qué sitio observas en esta pintura?
-          Nombra los elementos que identifiques.
-          ¿Es un lugar que reconoces por haber visitado?
-          ¿Por qué crees que sucederá eso?
-          Luego de mirar con atención describe: calles, casas, otras edificaciones, paisaje que rodea, plaza central, otros.
-          Intenta imaginar a las personas, sonidos y aromas que podríamos percibir si estuviésemos allí.
    Sería importante presentar el marco espacial en que se emplazaba esta ciudad. Un plano antiguo y el actual plano del barrio Ciudad Vieja posibilitarán el análisis de los cambios y las permanencias  con el transcurrir del tiempo.  
    Asimismo se conversará acerca de otros aspectos que fueron modificándose como: aumento poblacional, extensión de la superficie de la ciudad, evolución de las tecnologías, cambios en el transporte y las comunicaciones, entre otros.

UN VIAJE AL PASADO

    Con la actividad previa estaremos dando comienzo a nuestra recorrida por la Época Colonial. Ingresaremos a los primeros años del siglo XIX, poco tiempo antes del inicio del movimiento revolucionario y juntista del Río de la Plata.
    Con la ayuda de las Xo del Plan Ceibal y la actividad “navegar” iremos buscando y seleccionando nuevas imágenes que permitan que el alumnado inicie una visita virtual al Montevideo de entonces. Los sitios característicos, las modas en la vestimenta, las fiestas y otras costumbres, los oficios y trabajadores de la época, las viviendas, son algunas de las temáticas que iremos seleccionando para vivir ese mojón histórico lejano.
    Testimonios y documentos de época serán fundamentales a la hora de progresar en esos conocimientos antiguos.
    Corría el año 1800 y  la ciudad de San Felipe de Montevideo iba creciendo sobre la península. Lejos de las murallas que la rodeaban y en zonas que conducían al campo partían caminos y sendas, que desde los portones de San Pedro y de San Juan, de la Plaza Fuerte hacia la línea del Cordón y la Fuente de Canarias unían una irregular edificación que iba en aumento. Este óleo del pintor Adolphe D'Hastrel muestra escenas de la vida de sus pobladores. Puede observarse cómo las personas acostumbraban ubicarse en las azoteas de sus viviendas y allí se reunían a tomar el té o simplemente disfrutar del panorama.    
    En esta pintura se puede apreciar la vestimenta que utilizaban y  los accesorios como sombrero y sombrilla. El movimiento del puerto y sus antiguas embarcaciones tienen un lugar destacado en la interpretación del pintor. Es que todo lo que causaba furor en Europa: adornos, vestimenta, telas y accesorios llegaban a manos de los criollos, procedentes de los buques españoles. A veces, los tripulantes de barcos piratas vendían su contrabando a precios más bajos que los fijados por España.

POBLACIÓN

    Montevideo era una ciudad pequeña, con una población poco numerosa; se calcula que en 1805 no sobrepasaba los 10.000 habitantes. Predominaban los blancos, españoles y criollos, aunque existía también un alto porcentaje de residentes negros, esclavos o libertos. Había también algunos extranjeros y muy pocos indios.
    La vida de sus habitantes era tranquila, sin demasiado lujo ni problemas económicos. Los españoles eran los que desempeñaban los cargos políticos de mayor jerarquía. Los comerciantes mayoristas eran los que se enriquecían por la venta de mercaderías de casas afamadas de España. Los comerciantes minoristas, los profesionales y los empleados constituían la clase intermedia, El grupo más modesto de la población estaba integrado por artesanos (albañiles, panaderos, herreros, carpinteros, ladrilleros, carreteros, jaboneros), peones de barracas, puerto y saladeros. El grupo más discriminado estaba conformado por negros esclavos y libertos, que se dedicaban al servicio doméstico.
Las familias mantenían las costumbres y tradiciones españolas. El padre era la autoridad máxima, reconocida por los demás miembros. Las mujeres permanecían en sus casas realizando labores propias: tejían, bordaban y cosían, organizaban el hogar y ordenaban el trabajo de la servidumbre. Asistían a las pocas celebraciones que ocurrían en la ciudad pero participaban en todas las ceremonias religiosas promovidas por las autoridades eclesiásticas.
Proponemos:
1-     Indagar las diferencias entre esclavos y libertos.
2-    Si bien existía la esclavitud, no existían grandes diferencias entre los estratos sociales. Los negros no recibieron castigos corporales como en otros sitios de América.
3-    Fue vital su aporte a la cultura, en manifestaciones como el candombe y la cuerda de tambores.
4-    ¿Por qué habría pocos indígenas?

RETRATO DE SUS HABITANTES

Refiriéndose a los españoles de la ciudad, señala un observador inglés contemporáneo:"...son morochos, pero algunas de las señoras son rubias. Los soldados usan patillas negras. . . Los caballeros difieren poco en la vestimenta de los europeos; usan capas. . . Los vestidos de las señoras son más diferentes; no usan gorros, sino que sus largos cabellos son atados formando un alto moño, y algunas tienen elegantes peinetas circulares; no usan blusas, sino una chaqueta corta que cubre la parte superior de su enagua u otra ropa; llevan zapatos singularmente altos; se cubren la cabeza y casi la cara, con una capucha negra que rodea los hombros, de tal modo que, cuando van a misa con sus rosarios y crucifijos en brazos, las he tomado a cierta distancia por un grupo de frailes. Los niños de ambos sexos son vestidos en el mismo estilo..." 

UN DÍA COMÚN DE LA ÉPOCA

    La Iglesia Matriz indicaba cada hora transcurrida con una campanada.   
    Cuando se abrían los portones de la ciudad la gente iniciaba sus actividades diarias. Los hombres asistían a sus talleres, tiendas, negocios, al puerto, los cuarteles o las salidas hacia chacras o estancias. Las mujeres no trabajaban y permanecían en sus hogares atendiendo a sus hijos. Las lavanderas salían de la ciudad con sus atados de ropa para lavar en la Estanzuela (Punta Carretas y actual Playa Ramírez) o en los pozos de la Aguada.
    Por la ciudad circulaban personas a caballo o en carruajes. Algunos eran vendedores.
    A la hora del almuerzo interrumpían sus tareas para regresar a sus hogares a comer en familia. Generalmente eran platos típicos de la cocina española. Luego era obligada la siesta. Todo se paralizaba un par de horas para luego volver al ritmo habitual hasta horas de la noche.
    Las diversiones no eran muy variadas ni numerosas. Consistían en asistir a corridas de toros, carreras de caballos, juegos como loterías y billar, funciones teatrales en la Casa de Comedias y los candombes de los negros. El 1º de mayo Día de los Santos Patronos de la Ciudad, San Felipe y Santiago, era la festividad más importante del año.
    Las personas vivían en viviendas construidas al principio con muros de barro y techo de paja o cuero. Más adelante, se empleó el ladrillo y la piedra, con alguna azotea.
    Al llegar la noche se cerraban los portones de la ciudad y las puertas de las casas. La ciudad quedaba en silencio, interrumpido por el sereno para anunciar la hora y el estado del tiempo.

LOS ACTORES COLONIALES

    Con los alumnos organizaremos la representación de un día en la época colonial. Luego de leer documentos, mostrar imágenes, indagar en Internet o entrevistar a un estudioso de la época, existirán datos suficientes como para recrear los acontecimientos de los habitantes de la colonia.
    Se distribuirán los personajes típicos de Montevideo colonial entre los alumnos de la clase; unos serán vendedores, otros esclavos, otros españoles, comerciantes, entre otros.
    Se aplicará un sencillo guión creado por el grupo donde se disfrutará de la vivencia de una jornada de la época. Para dar mayor realismo se agregará escenografía creada en clase de expresión visual y plástica y los niños estarán caracterizados con disfraces acordes. Se podrá agregar la melodía de algún minué u otra danza colonial de la ciudad.

LA VIDA COTIDIANA EN EL VIEJO MONTEVIDEO

“Los españoles de Montevideo son muy ociosos; ellos no de ocupan casi, más que en conversar en ruedas, tomar mate, fumar un cigarro. Los comerciantes y algunos artistas, en muy escaso número, son las únicas personas ocupadas en Montevideo. No hay allí ninguna tienda a la vista, ni tampoco letreros que la anuncien; sin embargo, suele encontrarse alguna en el ángulo formado por el encuentro de dos calles. Por lo demás, el mismo comerciante vende vino, aguardiente, géneros, ropa blanca y quincallería etc.
La manera de vivir de los españoles es muy simple. La costumbre hace que las mujeres y los hombres se levanten muy tarde, excepto aquellos que están empleados en el comercio, permaneciendo entonces de brazos cruzados, hasta que se les ocurre la idea de ir a fumar un cigarro con alguno de sus vecinos. Es así que, muy a menudo, se les encuentra delante de la puerta de una casa conversando y fumando. Otros, en cambio, montan a caballo, pero no para hacer un paseo por los alrededores, sino simplemente para dar una vuelta por las calles. Si el deseo los lleva, descienden del caballo, se juntan con algunos amigos, hablan dos horas, sin decirse nada, fuman, toman mate y vuelven a montar a caballo.
Durante las horas de la mañana, las mujeres, permanecen sentadas en los taburetes de sus salas, teniendo bajo los pies una estera y arriba una cubierta de indios o de pieles de tigres. Allí, tocan la guitarra o algún otro instrumento y cantan y toman mate, mientras los esclavos preparan la comida en su apartamento.
A las doce y media o una, se sirve el almuerzo que consiste en carne de vaca, preparada de diferentes maneras, pero siempre con mucha pimienta y azafrán. Se sirve algunas veces guiso de cordero, que aquellos llaman carnero, también pescado y aves, aunque es muy raro; la caza abunda en el país, pero los españoles, en cambio, no son cazadores, por cuanto este ejercicio los fatigaría. El postre es siempre compuesto de dulce y confituras.”
(Dom. A. J. Pernetty de “Descripción de Montevideo durante la gobernación de José Joaquín de Viana”.)
Proponemos establecer un paralelismo entre las costumbres coloniales y las de las familias actuales. ¿Los miembros de la familia mantienen los roles del pasado? ¿Las mujeres mantienen su actitud pasiva y su falta de protagonismo en la vida social? Se buscarán posibles causas de los cambios acontecidos.

LOS OFICIOS DE LA ÉPOCA

Oficios y trabajos de los pobladores:

Los faroleros recorrían las calles con las escaleras al hombroy la gruesa mecha de estopa encendida para prender las velas de las aceras
La vendedora de tortas y pasteles. Horneaba ella misma y llevaba su mercadería en canastos de mimbre adornados con blancos volados.
El aguatero obtenía el agua de las fuentes de La Aguada y las vendía a medio real las cuatro canecas (alrededor de 60 litros). Transportaba un tonel de madera en un carro tirado por un caballo o un buey.
El vendedor de velas llevaba su mercadería colgada de una vara que llevaba al hombro.
Se vendían para el alumbrado.
La lavandera llevaba la ropa a las corrientes de agua y lavaba en sus orillas, apoyando la ropa en las bateas. Transportaba sobre su cabeza la batea de madera con el atado de ropa para lavar y pregonaba por las calles para ofrecer sus servicios.
El panadero iba a lomo de caballo. Transportaba grandes canastos con pan, siempre pregonando para atraer compradores. Visitaba los hogares de sus clientes.
    Estos personajes pueden ser captados en títeres de varilla, dibujados en cartón. Los alumnos realizarán uno por equipo y lo vestirán con la indumentaria y accesorios característicos. Luego se escribirán en equipo algunos pregones empleados para ofrecer la mercadería. Los alumnos luego memorizarán estos cánticos, que podrán grabar en la Ceibal.
    En una jornada convenida se representará en el teatro de títeres. Los personajes de Montevideo Colonial cobrarán vida al representar: “Un día en la ciudad colonial”. Mientras los alumnos van moviendo el títere, se oirán los pregones grabados en forma previa y se intercalarán temas musicales de la época. Para esta actividad puede invitarse a otras clases de la escuela o a las familias de la clase.

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