miércoles, 8 de agosto de 2012

El origen de los títeres contado por los mismos títeres


En el origen de los tiempos, los Dioses que poblaban el Universo crearon, a través de la imaginación, los mundos y las estrellas que les daban luz. Crearon también a todas las criaturas que vivían en ellos, pero asustados de ver cómo se multiplicaban, los Dioses se inventaron a la Muerte, para mantener los mundos habitables y en equilibrio.
Ocurrió un día que, de escondidas de los Dioses, surgió una raza de criaturas, heroica como pocas, cuya principal característica era el uso extraordinario que hacían de la imaginación.
Tales seres, nuestros antepasados, se inventaban mundos nuevos y sabían como convertir las imágenes en realidad. Tenían por ello una gran vitalidad y capacidad imaginativa.
Y es así como gracias a la imaginación y a base de burlas, descubrieron un día cómo vencer a la Muerte.
Sus risas llegaron a los Dioses y cuando se dieron cuenta de lo que habían hecho, se enfadaron mucho y decidieron castigarlos.
Les pusieron hilos, guantes y varillas, de modo que a partir de entonces sólo se podían mover a través de tales medios. Luego, una vez sujetos y maniatados,fueron llamados Títeres.
Los Dioses, perezosos como son y siempre han sido, se inventaron una raza de esclavos encargados de mover a los antiguos rebeldes con sus guantes, hilos y varillas. Los llamaron Titiriteros.
Fuímos así condenados a vivir en una cajas cuadradas llamadas Retablos, a merced del capricho y la voluntad de sus manipuladores, aquellos esclavos llamados Titiriteros, que tenían una imaginación zero.
Al principio, sólo hacían eso. Pero en seguida, aquella raza de esclavos, como la de los ratones, empezó a multiplicarse. Tanto se reprodujeron que al cabo se olvidaron de nosotros, los Títeres, para los que habían sido creados. Fueron llamados Humanos y su conjunto se denominó Humanidad. Ésta pobló el mundo y lo llenó de ciudades que eran los hormigueros dónde vivían.
Los Humanos robaron nuestros mundos de fantasía, y con ellos inventaron las culturas y las civilizaciones, que hicieron esquemáticas y simples, con sus verdades absurdas y únicas, de modo que siempre estaban en guerra, al creer que unas eran más verdaderas que las otras.
Se olvidaron por completo de nosotros, convencidos de que eran libres y que podrían ser como los Dioses.
Pero a diferencia de nosotros, la Humanidad estaba sometida a la Muerte, motivo por el que morían como moscas, ya que todos los nacidos, un día u otro, estaban condenados a morir.
Hartos de la situación, los Títeres decidimos salir de la Tierra y emigrar a otro planeta del Universo.
EL REGRESO
Al cabo de mucho tiempo, algunos Humanos sintieron la nostalgia de las épocas primigenias y decidieron volver a ser titiriteros. Pero ya no estaban los Títeres de Antaño, pues éstos se habían ido a otro planeta, de modo que tuvieron que construir unos muñecos para imitarlos, según les indicaba el recuerdo que tenían de ellos.
Al principio no sabían como hacerlo, hasta que un día alguien tuvo la feliz idea de descender a las profundidades de su ser y descubrir el recuerdo de uno de los viejos Títeres que se hallaba escondido en un repliegue de la memoria.
Aquel osado titiritero escuchó la voz del Títere de Antaño, y quedó tan impresionado, que ya no pudo descansar hasta encontrar la manera de imitarla. Inventó así la lengüeta. A partir de entonces, el mismo espíritu del Títere que habitaba en su interior lo fue guiando en sus andanzas titiriteras. Éste se puso por nombre Polichinela. Y feliz de regresar al Mundo, decidió que a partir de entonces se reproduciría él solito, poniendo huevos como una gallina que él mismo incubaría.
Desde aquel momento, todos los humanos que gustaban de la vida y de la libertad, tenían que buscar en su interior a su propio Polichinela, para que les insuflara el viejo espíritu libertario de aquellos seres primigenios que un día inventaron los mundos de la imaginación, y que habían decidido ser libres y soberanos.
(extraído de “El Doble y la Sombra” y de “Kalim y Kilam”, obras de Toni Rumbau)

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